COMBATE DE TRES ACEQUIAS

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Viernes, 26 Agosto, 1814

26 de Agosto de 1814.

Al amanecer del 23 de julio de 1814, el brigadier José Miguel Carrera Verdugo, amotinó la guarnición de Santiago y depuso al director supremo coronel Francisco de la Lastra de la Sotta, apresó a los más caracterizados de sus consejeros y creó una junta de gobierno, a cuya cabeza quedó colocado el mismo.

El día 29 de julio se celebró en Talca un cabildo abierto y una junta de guerra. El primero ratificó el desconocimiento del nuevo gobierno y la segunda acordó su deposición por medio de las armas, si no acataba el acuerdo del día anterior.

Como consecuencia de lo anterior Carrera había tomado posiciones – con los dos primeros cuerpos de las tropas de Santiago – unas cuatro leguas al norte del río Maipo. Colocó éstas al abrigo de los desmontes del canal de Ochagavía y, a sus espaldas, los 800 hombres de las milicias de caballería de Aconcagua. José Miguel Carrera se había quedado en los suburbios de la ciudad, al frente de algunas fuerzas de reserva y había ordenado a su hermano replegarse apenas el adversario que venía del sur, cruzara el río, para librar el combate en las goteras de la capital.

El 26 de agosto al mediodía O’Higgins pasaba el Maipo al frente de la vanguardia – cuatrocientos cincuenta hombres y dos cañones – sin reconocer previamente las fuerzas carrerinas y dejando el grueso – desparramado entre mostazal y rengo –; en la imposibilidad de acudir a su auxilio. El capitán Freire al frente de un piquete de aragones, arrolló las guerrillas que cubrían el frente enemigo, permitiendo a su jefe darse cuenta que estaban delante de un adversario atrincherado, cuyo número – incluyendo las milicias - triplicaba el suyo. En lugar de retirarse y esperar el grueso de sus tropas, se empeñó o en un cañoneo estéril y, a las 16:00 hrs. Se precipitó al ataque, sin fijarse en lo que hacía y sin prever las consecuencias de un rechazo, con el río a sus espaldas.

El encuentro de la infantería duró más de una hora. Las tropas de O’Higgins rechazadas por fuerzas superiores, comenzaron a retroceder. En esos momentos el Diego Bustamante – que se había adelantado a las fuerzas del coronel Luis Carrera con doscientos fusileros montados, cayó sobre el flanco derecho de los atacantes y mandó a la carga a los ochocientos milicianos montados de portas, consumando así la derrota total del brigadier O’Higgins.

Por

MGL. Manuel Barros Recabarren
Academia de Historia Militar