COMBATE DE EL ROBLE

Formulario de búsqueda

Domingo, 17 Octubre, 1813

17 de Octubre de 1813

En el contexto de las campañas de la Independencia de Chile y más exactamente en la campaña del año 1813, una vez terminado el sitio de Chillán, el general en jefe de las fuerzas patriotas, brigadier José Miguel Carrera, esperaba reanudar las operaciones contra dicha población cuando terminara el invierno. También esperaba la llegada de unos socorros provenientes de Santiago, los cuales habían partido desde la capital en el mes de agosto y llegaron a Concepción el 5 de octubre de ese año. Una vez llegados estos auxilios, Carrera se decidió a continuar con el sitio de Chillán y el 14 de octubre salió con su ejército desde la ciudad de Concepción y al día siguiente se le reunió el coronel Bernardo O’Higgins con las fuerzas que estaban bajo su mando. De esta forma se reunió un ejército compuesto por unos ochocientos efectivos de infantería, una pequeña fuerza de caballería y cinco cañones.

El día 16 de octubre en la tarde, esta fuerza llegó a las orillas de río Itata, más exactamente al vado denominado del Roble, donde estableció su campamento. Frente a este último se hallaba un destacamento realista mandado por el guerrillero Juan Antonio Olate, el cual intercambió algunos fuegos de artillería con los cañones de los patriotas. Su presencia fue dispuesta para distraer a los patriotas, ya que hacia el oriente se hallaba una división realista compuesta de alrededor de mil doscientos hombres y que era mandado por los jefes Clemente Lantaño y Luis Urrejola. Estos últimos lograron conducir a sus hombres en la oscuridad de la noche, atravesaron el río Itata una legua más arriba del campamento patriota y se colocaron a sus espaldas.

En el amanecer del día 17 de octubre cayeron sobre el campamento patriota, causando entre sus hombres una confusión indescriptible. El general Carrera montó a caballo pero fue detenido por una partida realista y además recibió un golpe, por lo cual se vio obligado a salir de aquel lugar y atravesar el río. La falta de un jefe militar no permitía que los soldados patriotas pudieran organizar una adecuada defensa.

Por su parte, el coronel O’Higgins logró reunir unos doscientos hombres y organizar la resistencia. Los realistas ya habían recorrido una buena parte del campamento patriota y se consideraban vencedores, por lo cual se dispersaron en pequeñas partidas. Después de una hora de fuego, O’Higgins tomó la decisión de atacar y logró mover a sus hombres emitiendo el conocido grito “¡O vivir con honor, o morir con gloria; el que sea valiente sígame!”, de manera que estos cayeron sobre el enemigo, poniéndolo en completa dispersión. El mismo O’Higgins, estando herido, participó en la persecución de los realistas, logrando que estos repasaran el río Itata en completo desorden; también ayudó en esta última operación una pequeña partida de caballería.

En el campo quedaron tendidos más de ochenta muertos del lado de los realistas, y se reunieron diecisiete prisioneros; por el lado patriota, hubo cerca de treinta fallecidos, pero muchos heridos.

Esta acción de guerra, si bien fue de poca importancia del punto de vista de la magnitud de las fuerzas participantes y de sus resultados, constituyó un hito en esta campaña, ya que era la primera victoria real y efectiva alcanzada por los patriotas. Sus efectivos, pese a su escasa instrucción militar, demostraron que estando al mando de un jefe decidido podían ser muy eficaces en la lucha. De hecho, esta victoria los llenó de alegría. En esos momentos era posible realizar la marcha hacia Chillán y tomar esa plaza, pero al ejército patriota todavía le faltaba un a organización más sólida y una dirección más enérgica.[1]

Por
Eduardo Arriagada Aljaro.
Historiador PUC.
Magíster en Historia Militar y Pensamiento Estratégico.

BIBLIOGRAFÍA.
1. Diego Barros Arana, Historia General de Chile. Tomo 9. Santiago, Rafael Jover (Editor), 1888, páginas 184 – 191.