COMBATE DEL CERRO DE QUIAPO

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Sábado, 13 Diciembre, 1558

13 de diciembre de 1558

Después de la muerte de Caupolicán, los indígenas habían permanecido tranquilos durante el invierno del año 1558. Sin embargo, al venir la primavera y con ella los intentos de los españoles de realizar nuevas edificaciones en Cañete, nuevamente los mapuches se inquietaron. El gobernador de esa plaza, Alonso de Reinoso, envió destacamentos a recorrer las inmediaciones y uno de esos grupos trajo noticias alarmantes. En vista de esto último, el gobernador remitió mensajeros a La Imperial, donde se hallaba García Hurtado de Mendoza, el cual, junto a doscientos hombres, acudió a la plaza de Cañete. Esto trajo tranquilidad a los habitantes europeos de esta plaza para continuar con las construcciones. No obstante lo anterior, se dieron cuenta de que los indígenas se preparaban para asaltar esa plaza, para lo cual establecieron un campamento en un lugar denominado Quiapo, donde edificaron unas trincheras. García Hurtado de Mendoza acudió a atacar a los indígenas en su mismo campamento, acompañado de Alonso de Reinoso, quien estaba al mando de trescientos hombres. En la noche del 13 de diciembre atacaron utilizando su artillería, lo cual no surtió mayor efecto. En la mañana del día siguiente los españoles cargaron contra sus enemigos, pero se estrellaron contra las palizadas que estos últimos habían construido. El combate se tornó fiero, los castellanos se vieron en una situación difícil y el mismo gobernador Hurtado de Mendoza se vio en serio peligro. Uno de los europeos logró llegar hasta la palizada de los indígenas y arrancó algunos postes para que los demás soldados pudieran pasar, y hacer fuego sobre los enemigos. Estos se vieron estrechados por todas partes y trataron de retirarse, pero fueron objeto de una persecución que terminó por dispersarlos. Los españoles lograron muchos prisioneros, de los cuales cerca de setecientos fueron ahorcados. Dentro del fuerte abandonado, los europeos encontraron víveres y armas que los indígenas habían obtenido en combates anteriores.[1]

Por
Eduardo Arriagada A.
Historiador PUC.
Academia de Historia Militar.

*NOTAS*

[1] Diego Barros Arana, Historia General de Chile. Tomo II. Santiago, Editorial Nascimento, segunda edición, 1930, páginas 198 – 201.