DESASTRE DE CURALABA

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Viernes, 25 Diciembre, 1598

*Según Barros Arana, sucedió el 23 de diciembre de 1598.*

El gobernador Martín García Oñez de Loyola pasó el verano de 1597-1598 sin enfrentar a los indígenas del sur, los cuales, por otra parte, se mantenían tranquilos. En abril se trasladó a Concepción para pasar el invierno junto a su familia y se dedicó al trabajo administrativo. Al venir la primavera impulsó una nueva campaña, de forma que incluso los vecinos de Santiago debieron contribuir con jinetes. En esa misma estación hizo una visita a las ciudades del sur. Fue entonces cuando el corregidor de Angol le informó acerca del levantamiento de los habitantes de Purén, de manera que salió el 25 de diciembre desde La Imperial y tomó camino hacia Angol. El camino era en sí peligroso, pero el gobernador estaba confiado en la superioridad de sus hombres. En el camino arribaron a un lugar llamado Curalaba, situado en las orillas del río Lumaco, donde se entregaron al descanso y sin tomar las medidas de precaución pertinentes. El caudillo de los indígenas de la región era Pelantaru, quien reunió a un grupo grande de guerreros con el fin de asaltar el campamento español. Aprovecharon la noche para acercarse a este recinto y en la madrugada del día 23 de diciembre cayeron sobre los europeos. Estos últimos trataron de defenderse, pero sus esfuerzos fueron inútiles; de hecho, allí pereció la mayoría de ellos, incluyendo el gobernador Oñez de Loyola.

Con este hecho comenzó un levantamiento general en Arauco, el cual puso en peligro toda la obra de la conquista de Chile. Una después de otra fueron cayendo las plazas que se habían establecido al sur del río Biobío, por lo cual los europeos advirtieron que la frontera sur del reino de Chile iba a ser ese curso fluvial. Este gran desastre de las armas españolas determinará la creación de un Ejército permanente y el establecimiento de una línea de fuertes a lo largo del Biobío. (1)

Por
Eduardo Arriagada A.
Historiador PUC.
Magíster en Historia Militar y Pensamiento Estratégico.
Academia de Historia Militar.

NOTAS AL PIE:
1. Diego Barros Arana, Historia General de Chile. Tomo II. Santiago, Editorial Nascimento, segunda edición, 1930, páginas 248 – 254.