ATAQUE DE LIENTUR A LA CIUDAD DE CHILLÁN

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Martes, 10 Abril, 1629

RESEÑA DEL ATAQUE DE LIENTUR A LA CIUDAD DE CHILLÁN

10 ABRIL DE 1629

Las correrías de Lientur causaron diversos dolores de cabeza a las autoridades de la época. Esto solo vino a poner de manifiesto la grave situación que vivía la población y el Ejército Permanente, el cuál, durante todo el año de 1628, se vio en serios apuros para poder tanto defender el territorio como abastecerse de los recursos necesarios para subsistir en tan duras condiciones.

El gobernador Luis Fernández de Córdova, a principios del año de 1629, se hallaba simultáneamente pidiendo refuerzos militares al Perú y organizando la defensa del reino, dado que la persistencia de Lientur en sus ataques, sobre todo los tres primeros meses del año mencionado, apenas dejaba un momento de descanso a los españoles. “Los indios atacaban por diversos puntos; y aunque frecuentemente rechazados, conseguían matar algunos soldados, llevarse numerosos caballos y sobre todo fatigar al enemigo, manteniéndolo en continuo movimiento y en incesante alarma.”(1)

Las correrías de Lientur tomaron un cariz más grave y de mayor importancia cuando, a comienzos del mes de abril de 1629, y estando a la cabeza de varios centenares de indios, cruzó los ríos Biobío y de la Laja, deslizándose por los faldeos cordilleranos de manera tal de no llamar la atención de las tropas acuarteladas en Yumbel, dejándose caer finalmente sobre los campos de los vecinos de Chillán el 10 de abril. Salió en defensa de la ciudad su corregidor, el capitán don Gregorio Sánchez Osorio junto a sus tropas, quienes, tras muchas dificultades, persiguieron por la montaña, dándoles alcance a los indios recién el 14 de abril. Con sus tropas exhaustas, no tuvo más remedio que aceptar el combate, sufrieron una dura derrota en la cuál, tanto él, uno de sus hijos, su yerno y algunos soldados perdieron la vida.

Mientras los sobrevivientes regresaban a la ciudad con las noticias del desastre, Lientur volvió al sur haciendo gala de su victoria y las cabezas de los españoles muertos para motivar a los suyos a unirse a esta nueva rebelión. “La noticia de la reaparición de Lientur en las cercanías de Chillán circuló con gran rapidez en los fuertes y establecimientos de la frontera, y produjo, como debe suponerse, una grande alarma en todas partes.”(2)

Carolina Herbstaedt M.
Historiadora UAI.
Academia de Historia Militar.

Notas al pie:
1.- Barros Arana, Diego. “Historia General de Chile. Tomo IV.” Rafael Jover Editor. Santiago, 1885. Pp. 215 – 216.
2.- Ídem. p. 216.