COMBATE DE SAN CARLOS

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Sábado, 15 Mayo, 1813

15 de mayo de 1813.

En el contexto de las campañas de la Independencia de Chile, más exactamente dentro de la campaña del año 1813 y hacia el mes de mayo, el ejército realista al mando del brigadier Antonio Pareja se hallaba en marcha desde Linares y hacia Chillán, mientras que su homólogo patriota estaba reunido en el campamento de Cancha Rayada. Este último estaba siendo aumentado con refuerzos provenientes desde Santiago, llegando a contar con cerca de diez mil hombres. No obstante ese elevado número de efectivos, aquella fuerza militar estaba mal organizada, mientras que su tropa tenía una escasa instrucción y había dado señales de insubordinación.

El 11 de mayo, la primera división patriota mandada por el coronel Luis Carrera atravesó el río Maule y marchó hasta Linares, sin encontrar enemigos en el camino. Al día siguiente, emprendían el mismo camino las otras dos divisiones patriotas. Hacia el 14 de mayo, el ejército realista se hallaba en San Carlos, impedido de continuar su marcha debido al mal tiempo. Un parlamentario patriota se presentó en el campamento realista y se entablaron negociaciones, las que finalmente no prosperaron y el general en jefe patriota, brigadier José Miguel Carrera, quedó convencido de que la mejor forma de quebrantar al enemigo era atacándolo en forma vigorosa. Por su parte, los realistas, sabiendo su delicada situación, hicieron salir a Chillán sus municiones y bagajes, al igual que a sus efectivos que se hallaban enfermos. El resto del ejército, casi mil hombres, partiría al día siguiente.

Cuando José Miguel Carrera supo de estos movimientos del enemigo, dispuso que la primera división patriota se situara al sur de la población de San Carlos, con el fin de cortarle la retirada; sin embargo, Luis Carrera y sus hombres sólo llegaron a los suburbios del norte de esa población como a las diez de la mañana, cuando los realistas abandonaban dicha villa por el sur. Sin embargo, la división continuó en su persecución. Los realistas, por su parte, se percataron de la proximidad de las tropas patriotas, por lo que sus jefes ocuparon una loma situada al oriente del camino y en la cual formaron una línea, la cual tenía su frente hacia el noroeste, por donde avanzaban los patriotas; desde allí se les hizo fuego de artillería.

La posición de los realistas era formidable y José Miguel Carrera sólo podía enfrentarla haciendo una maniobra que requería disciplina tanto de parte de los oficiales, como de la tropa; pero aquello era un elemento que faltaba en el ejército patriota. De hecho, el brigadier Juan José Carrera ordenó a sus granaderos atacar a la bayoneta, pero terminaron siendo dispersados; lo mismo ocurrió con los Infantes de la Patria. De esta forma, la situación del ejército patriota se fue haciendo muy difícil y, después de dos horas de combate, la derrota se veía inminente. Como en la pelea estaban tomando parte la primera y la segunda división, José Miguel Carrera esperaba que la llegada de la tercera pudiera remediar aquel desastre. Pero, cuando esa división llegó al campo de batalla, se hallaba mermada debido a que anteriormente se le había extraído parte de sus cuerpos, quedándose con los hombres menos disciplinados. Sin embargo, su jefe, el coronel Juan Mackenna, se colocó a las espaldas de los realistas con el fin de cerrarles el camino hacia Chillán. La artillería de estos últimos se comenzaba a apagar por falta de proyectiles, mientras que su infantería, que estaba bien provista de municiones, comenzó a bajar de la loma con el fin de dispersar a los soldados patriotas. Mackenna ordenó a la caballería atacar para salvar al ejército patriota, pero un oficial alegó que aquello sólo contribuiría a sacrificar las tropas montadas de esta fuerza militar. En vista de esta situación, los milicianos patriotas comenzaron a efectuar remolinos, y a triplicar y cuadruplicar su fondo, lo cual, si bien no terminó en un ataque, amedrentó a los enemigos, quienes no salieron de su cuadro. El día se acababa y con la noche vino el fin de este combate.

Las tropas patriotas se retiraron en forma desordenada hacia San Carlos, donde José Miguel Carrera pretendía darles descanso y reorganizarlas. Durante la noche, los realistas se mantuvieron quietos en su cuadro, mientras partidas de patriotas los vigilaban. En el campo de combate quedaron tendidos más de cien patriotas muertos, contando además con setenta heridos; por otro lado, muchos efectivos resultaron dispersos. Algunos oficiales patriotas consideraron que aquella acción de guerra había sido un desastre y que sus tropas no estaban en condiciones de lanzar un nuevo ataque.

Por su parte, los realistas sólo tuvieron cinco muertos y quince heridos. Sin embargo, la situación de éstos era insostenible si los patriotas los volvían a atacar al día siguiente, por lo cual sus jefes y oficiales, reunidos en consejo, resolvieron proseguir con la retirada después de que sus hombres hubieran descansado. De hecho, a las once de la noche se pusieron en movimiento formados en una sola columna, lo cual no fue advertido por las fuerzas patriotas que estaban en funciones de vigilancia. De esta forma, el ejército realista logró llegar hasta las orillas del río Ñuble. (1)

Por
Eduardo Arriagada Aljaro
Historiador PUC
Academia de Historia Militar

FUENTE:
(1). Diego Barros Arana, Historia General de Chile. Tomo IX. Santiago, Rafael Jover (Editor), 1888, páginas 91 – 104.