PRIMER COMBATE DEL SITIO DE CHILLÁN.

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Martes, 3 Agosto, 1813

3 de agosto de 1813.

En el contexto de las campañas de la Independencia chilena y más exactamente en las del año 1813, tuvo lugar el sitio de Chillán. En esta plaza se habían refugiado las primeras tropas realistas que operaban en Chile durante ese año y el 26 de julio el Ejército patriota se puso en movimiento, desplegándose en una línea paralela al costado occidental de dicha población; también se construyó un dispositivo detrás del cual se colocaron los cañones. En la mañana del 27 de julio, los realistas pudieron contemplar todo el despliegue de los patriotas; sin embargo, esto no amilanó a los primeros. Durante esa misma mañana se hicieron tentativas de conciliación de parte de ambos bandos, las que no prosperaron. Durante dos días, los dos ejércitos permanecieron en sus posiciones, sin hacerse daño. Finalmente, el día 29 de julio, los cañones de los patriotas comenzaron a hacer fuego, el que fue contestado por los realistas. Este cañoneo duró unos tres días, sin surtir mayor efecto.

Todas estas operaciones sólo contribuyeron a bajar la moral de los patriotas, quienes sobrevivían en condiciones muy precarias; entonces comenzó la deserción de efectivos. Jefes militares como los coroneles Bernardo O’Higgins y Juan Mackenna eran de la idea de atacar para salvar el Ejército patriota. El general en jefe, brigadier José Miguel Carrera, apoyó ese parecer y en la noche del 2 al 3 de agosto las fuerzas patriotas se pusieron en movimiento y se colocaron en las lomas más inmediatas a la ciudad. Por su parte, Mackenna dispuso desplegar una batería avanzada sobre una altura, la cual estaba comunicada con la línea de las tropas patriotas (dicha batería quedó bajo el mando de O’Higgins). Cuando aclaró, el comandante realista Juan Francisco Sánchez, pudo observar la nueva posición del enemigo, por lo que resolvió atacarlo. De esa forma, se empeñó el combate, el cual se sostuvo por cerca de una hora, pero sin decisión alguna; no obstante lo anterior, los patriotas que defendían la mencionada posición sufrieron dolorosas pérdidas. El resto del Ejército patriota observaba el combate desde su línea, esperando una acción general.

Los coroneles Juan Mackenna y Luis Carrera tomaron cada uno un destacamento de cuatrocientos hombres y avanzaron, el primero por la derecha y el segundo por la izquierda, con el fin de rodear al enemigo y cortarle la retirada hacia Chillán. Por su parte, los realistas, temiendo verse envueltos, se replegaron a dicha plaza. Bernardo O’Higgins quiso dar un ataque decisivo y avanzó con los infantes que defendían la batería que se hallaba bajo su mando, penetrando en las calles del pueblo y dispuesto a apoderarse de este. Estos patriotas eran atacados por todos lados, pero O’Higgins sostuvo el combate, esperando que le llegaran refuerzos. Sin embargo, recibió la orden de retirarse, pero sus hombres continuaron combatiendo, hasta que se vieron obligados a evacuar la plaza.

Este combate había durado desde el amanecer y hasta el medio día. Eran las cuatro de la tarde y cuando los patriotas pensaban en descansar, una columna realista salió del pueblo por su costado norte en dirección a una de las baterías de los patriotas, cuyos defensores se desorganizaron y retiraron. Efectivos de caballería patriotas trataron de atajar a los realistas, pero también fueron rechazados. Dicha batería corrió serio peligro, pero Bernardo O’Higgins, al mando de un destacamento de fusileros, acudió a ese punto para contener al enemigo. Allí se empeñó un combate entre tropas de infantería, apoyadas por los cañones de uno y otro bando.

En ese momento se sintió un fuerte estruendo y apareció una columna de fuego y humo. Un proyectil de cañón de los realistas había caído sobre una pieza perteneciente a la otra batería de los patriotas, comunicando ese fuego al respectivo depósito de pólvora, a los restantes cañones y a las cartucheras mismas de los soldados. Las pérdidas humanas y materiales fueron enormes. Los realistas aprovecharon la confusión consiguiente para apoderarse de la primera batería, pero fueron contenidos por tropas patriotas. O’Higgins apareció junto con su destacamento y contribuyó a apoyar esta resistencia, por lo cual los realistas se replegaron a la ciudad. Estos últimos fueron perseguidos hasta las calles de la población, pero ya anochecía y la oscuridad daba término al combate.

Los patriotas tuvieron cerca de doscientos muertos y un número parecido de heridos. También tuvieron pérdidas en sus municiones y demás recursos militares.

Por
Eduardo Arriagada Aljaro
Historiador PUC.

BIBLIOGRAFÍA:
Diego Barros Arana, Historia General de Chile. Tomo IX. Santiago, Rafael Jover (Editor), 1888, páginas 139 – 145.