FRAGMENTO DE UNA CARTA A DON AMBROSIO O'HIGGINS

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Jueves, 28 Febrero, 1799

FRAGMENTO DE UNA CARTA A DON AMBROSIO O’HIGGINS

Londres, 28 de febrero de 1799

Amantísimo padre de mi alma y mi mayor favorecedor:
Espero que V.E. excuse este término tan libre de que me sirvo, aunque me es dudoso si debo o no hacer uso de él para con V.E.; pero de los dos me inclino a aquel que la naturaleza, (hasta aquí mi única maestra) me enseña, y si diferentes instrucciones tuviera, las obedecería.
Aunque he escrito a V.E. en diferentes ocasiones, jamás la fortuna me ha favorecido con una respuesta, como aquélla siempre se muestra contraria mía en este particular; pero al fin ella se cansará y dará oídos a mis súplicas. No piense V.E. que con esto pienso quejarme, porque en primer lugar, sería en mí tomarme demasiada libertad sin derecho alguno; sé que V.E. ha dado hasta aquí todos los requisitos para mi educación. Me considero a lo menos de veintiún años, y aun no he emprendido todavía carrera alguna, ni veo semejanza de ello. Me voy a incorporar a una academia militar de navegación, si puedo conseguirlo, para aprender esta carrera como a la que más me inclino, por lo cual, y mediante a lo que he comunicado a V.E. en mis anteriores, que confía habrá V.E. recibido, espero que decidirá lo que encuentre más propio y conveniente, en la inteligencia de que me hallo apto para ello, pero considerando las ventajas y honor que al presente resultarán de la carrera militar, la cual ciertamente congenia con mis inclinaciones, y me muestra señales de suceso, solamente espero con ansía las órdenes de V.E. para obedecer y emprender lo que V.E. disponga, seguro de que mi deber e intención no es sino agradarle. Le haré a V.E. una corta relación del mediano progreso de mis estudios en este país, cual es el inglés, francés, historia antigua y moderna, etc., música, dibujo, el manejo de las armas, cuyas dos últimas, sin lisonja, las poseo con particularidad, y me sería de gran satisfacción si varias de mis pinturas, particularmente en miniatura, pudieran llegar a manos de V.E., pero las presentes inconveniencias lo impiden.

VICUÑA MACKENNA, El Ostracismo de O’Higgins, pág. 39.