BATALLA DE CONCÓN.

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Viernes, 21 Agosto, 1891

21 de agosto de 1891

Dentro del contexto de la Guerra Civil de 1891, la campaña en el norte del país había concluido con el triunfo del bando congresista y el retroceso de las tropas gobiernistas. La siguiente etapa de la guerra tenía que ocurrir en la zona central de Chile.

El Ejército Constitucional que se había formado en el norte navegó en los buques de la Escuadra rumbo al sur y desembarcó en las playas de Quintero, en el mes de agosto de 1891.

Durante la noche que medió entre los días 20 y 21 de ese mismo mes, las tres brigadas que componían ese ejército acamparon como escalonadas en la rivera norte del río Aconcagua, el cual vierte sus aguas sobre el océano en la costa de Concón. Por su parte, las tropas del Ejército Balmacedista ocupaban la rivera sur de este mismo curso de agua; una parte de ellas se situaron cerca del caserío de Concón Bajo, mientras que su núcleo se apostó entre los caseríos de Concón Medio y Concón Alto.

Mientras el alto mando congresista pretendía atacar el día 22, en el Ejército gobiernista reinaba más bien la confusión, debido a que sus tropas no estaban bien distribuidas y colocadas tácticamente, mientras que sus jefes no habían convenido en un plan estratégico. Cuando estos últimos estudiaban el terreno, comenzaron a hacerse sentir fuegos de cañones por el lado de Concón Bajo, que venían de parte de la Primera Brigada del Ejército Congresista; luego se le agregó la artillería de la Segunda Brigada de esa fuerza militar, y hacia las ocho y media de la mañana del día 21 de agosto el duelo de artillería se hizo general entre ambos ejércitos contendientes.

Entre la fuerza gobiernista no se pensó que este duelo de artillería sería el preludio de una batalla, mientras que los revolucionarios se dieron cuenta de que las tropas gobiernistas estaban concentradas en las alturas de Colmo y que Concón Bajo se hallaba muy desguarnecido; precisamente en este último punto podrían pasar el río y atacar al Ejército gobiernista por su flanco izquierdo.

De esta forma pasó el río la Primera Brigada del Ejército revolucionario y la batalla había comenzado para las tropas balmacedistas, siendo que estas últimas no se hallaban listas para el combate (el general Orozimbo Barbosa pretendía atravesar el mismo río y atacar al día siguiente). Sin embargo, en vista de la situación, los jefes militares gobiernistas dieron las órdenes para atacar al enemigo.

El alto mando balmacedista había aceptado esta batalla en las peores condiciones, debido a que su tropa no contaba con los medios de hacer su rancho, el parque no había llegado, los efectivos estaban lejos de la línea férrea, además de varios otros problemas. Sin embargo, más pudo el honor militar de los jefes castrenses afectos a Balmaceda.

La línea de batalla se extendió entre Concón Bajo y Concón Alto. El ataque por su flanco izquierdo no fue posible para los gobiernistas, debido a los fuegos de los buques de la Escuadra, los cuales no permitieron que las tropas balmacedistas llegaran hasta la playa; por otra parte, las defensas naturales en Concón Medio y Concón Alto eran poco efectivas, pero igual habían colinas y hondonadas donde estos hombres podían defenderse.

Cerca de las once y media de la mañana, la Primera Brigada congresista abrió fuego hacia Concón Bajo, mientras poco después hacía lo mismo la Segunda Brigada sobre Concón Medio, y luego la Tercera Brigada procedía de igual forma sobre Concón Alto. En cuanto al Ejército gobiernista, la infantería se extendió a lo largo de todo el frente, mientras la artillería se situó en el centro y hacia su flanco izquierdo, y la caballería se concentró también en el lado izquierdo. Hacia la una de la tarde la batalla era general en toda la línea.

El combate se mantuvo muy activo durante cuatro horas (desde las once y media de la mañana y hasta las tres y media de la tarde) y ambos ejércitos se batieron con valor. Sin embargo, ya hacia las tres de la tarde los efectivos gobiernistas comenzaron a quedarse sin municiones, lo cual desesperó a estas tropas; por su parte, los revolucionarios no dejaban de avanzar, especialmente en su flanco derecho. A lo anterior se fue sumando la deserción de oficiales y soldados del Ejército balmacedista.

Los revolucionarios lograron efectuar un avance envolvente por su flanco derecho, lo cual privó a los gobiernistas de la posibilidad de una retirada por el camino que iba de Colmo a Viña del Mar. Sólo les quedaba a estos últimos retirarse en forma muy dificultosa por las serranías de Quilpué y El Salto, lo cual permitió que los congresistas lograran capturar a muchos prisioneros. No obstante lo anterior, la persecución sólo se limitó a las proximidades del campo de batalla.

Los revolucionarios tuvieron más de ochocientas bajas, entre muertos, heridos y desaparecidos, pero también pudieron apoderarse de toda la artillería y el parque del Ejército balmacedista, y obtener cerca de dos mil prisioneros. En el caso del Ejército del Gobierno los cálculos se hacen más difíciles, pero sus bajas se pueden cifrar en cerca de dos mil.

De esta forma terminaba la primera gran batalla de esta segunda parte de la Guerra Civil de 1891. A continuación vendrían unos días de operaciones, para finalmente librarse la batalla de Placilla, con cuyo resultado terminaría este conflicto. (1)

Pié de página:
(1) Julio Bañados Espinosa, Balmaceda, su gobierno y la revolución de 1891. Tomo II. Santiago de Chile, Centro de Estudios Bicentenario, 2005, páginas 355 – 363.