COMBATE DEL PUENTE DE BUIN

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Domingo, 6 Enero, 1839

6 de enero de 1839.

COMBATE DEL PUENTE DE BUIN.

En el contexto de la Guerra contra la Confederación Peruano – Boliviana y a comienzos del año 1839, se supo en el Segundo Ejército Restaurador, comandado por el general Manuel Bulnes, que el Ejército Protectoral (al mando de Andrés de Santa Cruz) se dirigía hacia Recuay, llegando a este punto el 4 de enero. Por su parte, las tropas restauradoras se hallaban reconcentradas en Huaraz y se preparaban para continuar su marcha hacia el norte, por el Callejón de Huaylas, aunque siempre teniendo a la vista a las fuerzas enemigas. Tan pronto como las tropas de Santa Cruz llegaron a Huaraz, Bulnes comenzó a mover su ejército.

El día 6 de enero comenzó la marcha de los primeros cuerpos del Ejército Restaurador hacia Yungay, mientras en Carhuaz todavía quedaba la última división. Cuando esta última fuerza comenzaba a moverse, se dio aviso de que el enemigo se hallaba como a media legua de esa población. Cuando Santa Cruz llegó a Carhuaz, supo con detalles la forma de cómo el Ejército Restaurador efectuaba su contramarcha hacia el norte, por lo cual decidió atacarlo; de esta forma envió avanzadas para que amagaran a los últimos cuerpos del ejército enemigo.

En ese momento se desató una fuerte tempestad, la cual dificultó la marcha de las fuerzas restauradoras, las cuales llegaron hasta el rústico puente que pasaba sobre el río Buin (el cual, a su vez, desemboca en el río Santa). La situación era crítica para el Ejército Restaurador, pero el general Torrico ordenó que el batallón Valdivia se ubicara en la cima de un ribazo que dominaba el puente de Buin, mientras que el Carampangue debía formar en columna en la pendiente del mismo cerro. En ese mismo momento apareció muy cerca el enemigo y se veía inminente un enfrentamiento con todo el Ejército Protectoral. Como el camino que iba hacia el norte estaba más despejado (ya que el bagaje de camas y enfermos se había logrado mover) el general Bulnes ordenó que los batallones Valdivia y Carampangue atravesaran el puente, y que tomaran posición en el lado opuesto, junto con el batallón Portales y el escuadrón Lanceros. Las compañía de cazadores que iban protegiendo el paso del puente de parte de estas tropas se vieron atacadas, pero tan pronto como los otros cuerpos terminaron su paso por el mencionado puente, lo mismo hicieron esas compañías y sin dejar de contestar el fuego enemigo. En dos ocasiones este último trató de apoderarse del puente, pero fue rechazado por un grupo de hombres entre los cuales figuraba el teniente Juan Colipí (quien anteriormente ya se había destacado en la defensa de otro puente, el del río Llaclla). Este último y con sólo cuarenta cazadores se mantuvo en el lado izquierdo del río, mientras que los tres batallones mencionados resistían en el lado derecho, estando el escuadrón Lanceros a la retaguardia; el fuego iba de un lado a otro, estando el río al medio.

El general Bulnes ya deseaba una batalla con todo el ejército de Santa Cruz, por lo cual ordenó la contramarcha de los cuerpos que ya habían partido hacia Yungay, y se estableció en un campo que era propicio para las maniobras de la caballería y la infantería. A partir de las cinco y media de la tarde comenzaron a llegar a este lugar los cuerpos del Ejército Restaurador; para entonces el enemigo había comenzado a utilizar también su artillería, pero aquello no tuvo mayor efecto. En la noche el fuego cesó y el Ejército ProtectoRal se retiró.

El teniente Colipí cortó el puente sobre el río Buin, cuando todavía el enemigo no se retiraba en su totalidad. En vista de esta situación y como el general Bulnes deseaba sostener una batalla formal, se buscó un vado para pasar el mencionado río; pero este último estaba muy crecido por el temporal que hubo durante ese día. Por eso, a las once de la noche el Ejército Restaurador continuó con su retirada, luego de haber tenido dieciséis muertos, y cuarenta y nueve heridos.(1)

Por
Eduardo Arriagada Aljaro
Historiador PUC

FUENTE:
1.- Ramón Sotomayor Valdés, Historia de Chile bajo el gobierno del General don Joaquín Prieto. Tomo III. Santiago, Academia Chilena de la Historia, 1980, páginas 466 – 470.