COMBATE DE PUDETO

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Sábado, 14 Enero, 1826

COMBATE DE PUDETO. 14 de enero de 1826.

En el contexto de la Segunda Campaña de Liberación de Chiloé y en el mes de enero de 1826, en el día 11 de este mes caía una lluvia persistente que humedeció el armamento de la expedición chilena que estaba al mando del general Ramón Freire y que se estaba acercando a la población de San Carlos. El día 13 de enero toda esta fuerza militar desembarcaba en la playa de Lechagua. El ejército estaba dividido en tres cuerpos compuestos de unos seiscientos hombres cada uno y mandados por los coroneles José Santiago Aldunate, Jorge Beauchef y José Rondizzoni, mientras que un batallón a cargo del comandante Manuel Riquelme permanecía como reserva. A las tres de la tarde todo el ejército se puso en marcha y se colocó a una corta distancia de las posiciones realistas, las cuales eran formidables. Estas se hallaban comandadas por el general Antonio Quintanilla, quien contaba con tres fortificaciones artilladas y apoyadas por cinco lanchas cañoneras; sus tropas se hallaban detrás de un riachuelo y estaban apoyadas en la derecha de su línea por una de esas fortificaciones, mientras que su izquierda se apoyaba en un tupido bosque. Todo este frente armado era difícil de atacar y así lo consideraron los jefes militares patriotas. Esto último contrarió al general Freire, quien estaba impaciente por terminar esta campaña, pero no tardó en surgir otro plan de ataque.

El mismo día 13 de enero, la escuadra chilena recibió el refuerzo de la fragata “María Isabel”, lo cual permitió a Manuel Blanco Encalada a disponer un ataque nocturno a las lanchas cañoneras realistas; aquel fue encomendado al capitán Guillermo Bell, quien efectuó la operación en la noche con buen éxito, logrando capturar a tres de las cinco lanchas. En la mañana del día siguiente (14 de enero) avanzaron las tropas chilenas al mando del sargento mayor Manuel Velásquez contra las avanzadas enemigas, las que desde las dos orillas del estero Poquillihue se retiraron a su línea de defensa. Como no era posible seguir avanzando, los jefes patriotas cambiaron de plan y dispusieron que las lanchas cañoneras arrebatadas a los realistas se colocaran al frente de la batería de Poquillihue y al lado derecho de la línea enemiga, sobre el cual hicieron fuego, que fue secundado por otro de parte de los cuatro cañones del ejército patriota que desde una altura cercana comenzaron a disparar. Los realistas no pudieron contestar este doble ataque y debieron replegarse a otro punto.

El general Quintanilla buscó una nueva posición, teniendo a su izquierda y a su espalda un espeso bosque que servía de protección y por delante una quebrada difícil de atravesar. Una columna mandada por el sargento mayor Nicolás Maruri marchó de frente, mientras el grueso del ejército, dirigido por el brigadier José Manuel Borgoño, atacaba el flanco derecho de los realistas, para evitar que aquellos se retiraran hacia el interior de Chiloé. Las compañías de granaderos, al mando del coronel Aldunate, avanzaban también por ese lado y llegaron hasta las orillas del río Pudeto, donde se les juntaron los demás cuerpos. La caballería realista fue dispersada por una de las compañías de granaderos, mientras que un destacamento de infantería que Quintanilla colocó cerca de su lado derecho también fue disperso. Frente a estas incidencias, la línea realista temió verse envuelta por los cuerpos chilenos y sus soldados comenzaron a retirarse.(1)

Por
Eduardo Arriagada Aljaro
Historiador PUC

FUENTE:
1.- Diego Barros Arana, Historia General de Chile. Tomo XIV. Santiago, Josefina M. v. de Jover (Editora), 1897, páginas 622 – 626.