BATALLA O SORPRESA DE CANCHA RAYADA

Formulario de búsqueda

Jueves, 19 Marzo, 1818

19 marzo de 1818
(No confundir con el Combate o Sorpresa de Cancha Rayada del 29 de marzo de 1814
http://www.academiahistoriamilitar.cl/?q=node/86)

Tras el paso de la cordillera del flamante Ejército de Los Andes luego de la victoria patriota en la Batalla de Chacabuco, ocurrida el 12 de febrero de 1817, las fuerzas realistas al mando de Rafael Maroto tuvo que replegarse hasta poder contar con los refuerzos que pudiese enviarles el virrey Pezuela. En estos afanes, con sus altos y bajos, los realistas estuvieron prácticamente un año reuniendo gente y así pudieron formar una fuerza capaz de enfrentar al Ejército de los Andes, la que se puso al mando de Mariano Osorio y de la que se dispuso avanzar hacia el norte desde el sur del país.

Tras los preparativos y, considerando el avance realista, fue evidente que el choque, una vez más, se produciría en las cercanías de Talca, en Cancha Rayada.

Durante los días en que se planificaba la proclamación y jura de la Independencia de Chile, se cernía sobre la novel República el peligro de que las armas del Rey recuperasen el control del territorio y, estando las tropas del general San Martín en las afueras de Talca, durante la madrugada del día 19 fueron atacadas sorpresivamente por las fuerzas realistas. Las fuerzas al mando de Osorio tenían perfectamente claro que, por la situación que enfrentaban, estaban en franca desventaja: José Ordóñez “sostenía que un golpe de audacia podía asegurar todavía el triunfo de las armas del rey”(1) , por lo que se optó por este camino y sorpresivamente cayeron sobre las fuerzas de San Martín, tomándolas por sorpresa. El pánico y el desorden reinó entre las filas patriotas, que se vieron desperdigadas durante el transcurso de las horas y dándose a la fuga como podían. Fue durante este combate en que O’Higgins fue herido en el brazo derecho, mientras uno de sus ayudantes le ofrecía un caballo en reemplazo del que le habían muerto. Siguió en el combate, pero al verse rodeado de enemigos fue “socorrido por el comandante Bueras y por el mayor Viel, fue arrancado del sitio del desastre y llevado en medio de los pelotones de soldados al sitio que ocupaba el cuartel general, al pie del cerro Baeza.”(2). Tal fue el caos que incluso se temió por la vida del general San Martín, pero, a diferencia del anterior desastre de 1814, la tropa era mucho más disciplinada y subordinada a sus jefes, quienes pudieron controlar de mejor manera a su gente.

Los patriotas dejaron en el campo de batalla ciento veinte muertos, trescientos heridos, dos mil dispersos y veintiún cañones.

El efecto de este desastre fue devastador para la moral tanto de la tropa como de la ciudadanía y, por primera vez en un año, la revolución corría peligro de fracasar. Para nada ayudaron los desalentadores rumores que hablaban de la muerte de O’Higgins y de San Martín, y solo algunos patriotas, entre ellos don Tomás Guido, don Manuel Rodríguez y el coronel don Luis de la Cruz, fueron capaces de contener el pánico entre la población. Acertadamente, y luego de la desesperanza, llegan a Santiago las noticias relativas a que San Martín estaba vivo y reunía a los dispersos en San Fernando; que Las Heras había salvado a toda su división de manera brillante y que pronto el ejército se encontraría en condiciones de hacer frente a los realistas, de una vez por todas.

El enfrentamiento decisivo, que sellaría los destinos de Chile como república independiente y soberana, se concretaría el 5 de abril de 1818, en la que sería conocida para la posteridad como la Batalla de Maipú.

Por
Carolina Herbstaedt M.
Historiadora UAI
Academia de Historia Militar.

Bibliografía:
1.- Barros Arana, Diego. “Historia General de Chile.” Tomo XI. Rafael Jover Editor. Santiago 1890. pp. 376
2.- Barros Arana. Tomo XI. Ídem. Pp. 381.