“El Ejército y la Agitación Comunista Durante la Primera Mitad del Siglo XX. El Informe Berguño.”

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PROYECTO EN CURSO AÑOS 2016 - 2017

JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN, EN PALABRAS DEL INVESTIGADOR:

Una de las constantes del proceso político chileno del siglo XX fue la tensión –por lo general larvada, pero en ocasiones explícita- que caracterizó las relaciones entre la fuerza pública del Estado y el Partido Comunista. No fue, ciertamente, un fenómeno exclusivamente nacional, sino más bien la expresión en el nivel local de un conflicto de carácter planetario; pero en Chile tuvo manifestaciones peculiares, como lo es el haberse manifestado agudamente mientras dicha agrupación política integraba la coalición de Gobierno. Así ocurrió, en efecto, cuando ejercieron la presidencia don Pedro Aguirre Cerda, don Gabriel González Videla y don Salvador Allende Gossens.

El asunto tiene una importancia difícil de exagerar y enorme amplitud. En realidad, sus ramificaciones se extienden hasta ámbitos a primera vista insospechados, como el religioso, pero esta investigación sólo pretende abordar un eslabón de esa cadena -todavía en curso, dicho sea de paso-: la actividad del Partido Comunista en la Zona del Carbón, que comprometió la gestión del presidente Aguirre Cerda (1938-1941) y que éste enfrentó designando como Delegado del Gobierno al GB Jorge Berguño Meneses, encomendándole un estudio que sirviera de base a las medidas gubernamentales encaminadas a superar la crisis, esto es, una apreciación de la situación. El documento que éste elaboró sorprendió al estamento dirigente del país y a la opinión pública: en 200 páginas logró articular una “radiografía” de las condiciones sociales en que se desarrollaba esa actividad minera y la forma en que era manipulada por el accionar comunista, desnudando sus objetivos y la estrategia sindical que habían adoptado para alcanzarlos. Dicho en breve, el Partido Comunista era un Caballo de Troya en el seno del Frente Popular. Tal fue el impacto de lo revelado en el desde entonces llamado Informe Berguño, que no sólo sacudió a La Moneda y suscitó un debate en el Congreso Nacional, sino que fue parcialmente publicado por la prensa y hubo reacciones de diverso tipo. En adelante nadie tuvo derecho a suponer que el comunismo era una fuerza política más, de naturaleza similar a los restantes partidos… y, de hecho, siete años más tarde, quizá por no haberse implementado debidamente sus recomendaciones, la crisis escaló al punto de hacer necesario poner fuera de la ley al Partido Comunista. Todo lo cual puso de manifiesto, entre otras consideraciones, que el mayor obstáculo para el éxito de ese movimiento ideológico internacional sería siempre el ejército nacional.

Suficiente prueba de lo justificado que resulta ocuparse de este asunto, en cuanto concierne a la Academia de Historia Militar, es que la Historia del Ejército de Chile editada por el Estado Mayor del Ejército en la primera mitad de los años 80, tomo IX, páginas 30 a 50, se ocupa de la amenaza que suponía el accionar comunista, refiriéndose con alguna extensión al Informe Berguño. Pero si bien ahí queda sentada una doctrina institucional de carácter permanente, no contiene un desarrollo historiográfico que la respalde cabalmente. Conviene complementar ese esfuerzo.

La hipótesis de la investigación consiste en que a partir de la bolchevización del Partido Comunista de Chile, consumada en la segunda mitad de los años 30, éste enfiló su dinámica en una dirección incompatible con la cohesión nacional, bien social que el Ejército, por su propia naturaleza, está llamado a cautelar.

Además del Informe Berguño, cuyo texto merece ser analizado tanto en su fondo como en la metodología utilizada en su redacción, existe suficiente bibliografía sobre el entorno general y la estrategia de subversión comunista de esos años, enumerada en la tesis doctoral de Hernán Venegas Valdebenito, El Partido Comunista de Chile, desde la tradición aliancista al aislamiento político, 1922-1985, Universidad de Huelva, España, 2009. También están las memorias políticas de Arturo Olavarría Bravo, Chile entre dos Alessandri, de especial interés porque él era el Ministro del Interior cuando ocurrieron los hechos materia de esta investigación. También Eudocio Ravines, en La gran estafa, proporciona antecedentes de interés. Pero la relevancia que podría alcanzar esta investigación descansa más bien en el acceso a fuentes primarias, como el Boletín de Sesiones de la Cámara de Diputados y el del Senado, órganos legislativos que en aquella época debatieron incluso un proyecto de ley destinado a ilegalizar el Partido Comunista. Del mismo modo, analizar la prensa que dio cuenta de estos sucesos proporcionará información útil para describir la coyuntura en que surgió el mencionado Informe.

AUTOR: Francisco Balart Páez (historiador)