FORMACIÓN DEL CUERPO DE CARABINEROS DE CHILE

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Miércoles, 27 Abril, 1927

27 abril 1927.

*En la imagen, el general Carlos Ibáñez del Campo, durante su primer gobierno.*

Para el final de la década de 1920, el ambiente político y social de Chile se halló completamente modificado. La llegada de Arturo Alessandri a la Presidencia de la República quebrantó el dominio de la prevalente oligarquía parlamentaria, la cuestión social nacional empezó a ser atendida en la legislación, las fuerzas armadas reaparecieron en el plano gubernamental con sucesivas juntas de gobierno y el 18 de septiembre de 1925 fue promulgada una nueva constitución política más acorde a los tiempos. Azuzada por el desorden administrativo y el deseo de sanear la corrupción legada por el período de preeminencia parlamentaria, esta reorganización también se vio reflejada en los cuerpos de seguridad y orden interno. El 27 de abril de 1927 un decreto con fuerza de ley concentró la labor policial bajo la figura del Cuerpo de Carabineros, terminando la superposición reinante entre las dispersas fuerzas del orden y dando uno de los últimos pasos para la conformación de un organismo policial moderno en Chile.

La realización de este evento no dejó de ser particular, habiendo tenido esta institución su origen en el seno mismo del Ejército Chileno. En 1903, durante la reforma alemana, el Estado Mayor General separó cuatro escuadrones de distintos regimientos del Arma de Caballería y conformó con ellos el denominado “Regimiento de Gendarmes del Ejército”, destinado a suprimir el bandidaje rural que plagaba a la región central. Poco tiempo después la unidad empezó a adquirir su propia identidad fuera de las Fuerzas Armadas tradicionales y fue rebautizada como el “Cuerpo de Carabineros del Ejército”, logrando distinguirse del resto de sus semejantes policiales por la disciplina de su tropa y su proceder profesional. Su superioridad por sobre el resto de los cuerpos de seguridad interna empezó a concretarse en 1907, cuando fue incorporada a sus filas la guarnición del Cuerpo de los Gendarmes de la Frontera, presagiando los eventos que se llevarían a cabo veinte años después.

Con el paso del tiempo, el número de responsabilidades del Cuerpo de Carabineros fue creciendo y con ello la especialización de su carrera. El 16 de octubre de 1908 la institución pasó a depender del Ministerio del Interior, gradualmente supliendo la ineficiente labor de las policías fiscales y municipales. El 19 de diciembre del mismo año fue fundada la Escuela de Carabineros, institución de educación que les procuró a sus integrantes el conocimiento policial técnico necesario para complementar su formación militar. A partir de 1914 los Carabineros estuvieron a cargo de la vigilancia interna de los ferrocarriles del Estado y para 1919 su jurisdicción se extendía por todo el territorio nacional.

Sin embargo, pese a la importancia que empezó a adquirir, el Cuerpo de Carabineros padeció de algunas contrariedades en su gestación. Su naturaleza dual lo hizo depender tanto del Ministerio de Guerra como del Ministerio del Interior, resultando en que cualquier discrepancia entre las carteleras desbarataba sus funciones. Añadiéndole a ello el estado de dispersión en que se hallaban las fuerzas del orden y la gran agitación política que estaba empezando a esparcirse por todos los elementos del país, la institución se encontró en más de una ocasión sin una dirección a la que atenerse.

Esta situación fue percibida por Carlos Ibáñez del Campo, uno de los principales actores políticos del período y un militar bien familiarizado con la capacidad profesional del Cuerpo de Carabineros. Habiendo ejercido varias asignaciones como un apto instructor militar y líder disciplinado, Ibáñez tuvo la experiencia adicional de ser Director de la Escuela de Carabineros a partir del 24 de julio de 1918 y Prefecto de Policía de Iquique el 8 de agosto de 1919. Después de su activa participación en los eventos políticos que tuvieron lugar durante 1924 y 1925, el entonces Coronel de Caballería volvió a entrar en contacto con la institución policial asumiendo el puesto de Comandante General. Su particular experiencia lo resaltaba sobre el resto de los oficiales del ejército y le daba un particular entendimiento sobre la naturaleza dual de la institución, sabiendo que podía lograr transformarla de un obstáculo a una ventaja.

Su oportunidad vino finalmente en 1927, estando a la cabeza del Ministerio del Interior bajo la presidencia de Emiliano Figueroa Larraín. Virtualmente el líder de la nación, el determinado soldado impulsó la promulgación del decreto con fuerza de ley 2.484 para la fusión de los distintos cuerpos policiales existentes bajo una sola insignia estatal. Acorde al texto del documento, las dotaciones de las Policías Fiscales y Municipales pasaron a integrarse a las filas del Cuerpo de Carabineros, mientras que las Policías Comunales eran disueltas.

Con este último paso legislativo, el extenso período de multiplicidad de organismos que caracterizaba a la función policial en Chile desde su fundación se vio terminado y el nuevo siglo pudo contar con una moderna institución policial para llenar el vacío.

Por
José Miguel Olivares
Lic. en Historia UANDES
Academia de Historia Militar

Bibliografía:

1.- Estado Mayor General del Ejército; Historia del Ejército de Chile – Tomo VIII: La Primera Guerra Mundial y su Influencia en el Ejército (1914 – 1940); Comando en Jefe del Ejército; Impresos Vicuña; Santiago de Chile; 1983.
2.- Miranda Becerra, Diego; General Carlos Ibáñez del Campo – Fundador de Carabineros de Chile; Corporación Cultural Carabineros de Chile; Ograma Impresores; Santiago de Chile; 2013.
3.- Miranda Becerra, Diego; Un Siglo de Evolución Policial de Portales a Ibáñez; Departamento de Estudios Históricos, Instituto Superior de Ciencias Policiales, Carabineros de Chile; Departamento Imprenta de Carabineros; 1997.