BATALLA DE TUCAPEL Y MUERTE DE PEDRO DE VALDIVIA

Formulario de búsqueda

Viernes, 25 Diciembre, 1553

25 de diciembre de 1553.

1º de enero de 1554, según Barros Arana.

Estando en Concepción, Valdivia supo acerca del abandono e incendio del fuerte de Tucapel, por lo cual resolvió salir personalmente en campaña, acompañado por unos quince hombres de caballería. Cuando pasó por los lugares donde se hallaban los lavaderos de oro, engrosó sus filas con la mayor cantidad de hombres que pudo, y lo mismo hizo cuando pasó por el fuerte de Arauco. Abandonó esta última plaza el 30 de diciembre. El día 31 envió una avanzada de españoles, los cuales no volvieron, sino que fueron emboscados por los indígenas y muertos. Estando a corta distancia del fuerte de Tucapel, Valdivia consultó con sus hombres si seguían adelante y estos últimos se mostraron deseosos de continuar con aquella campaña. De esta forma llegaron cerca del lugar donde se hallaban los restos humeantes de aquel fuerte y donde no había ninguna presencia humana. Cuando la compañía llegó a las alturas de una loma, aparecieron los indígenas como una turba compacta. Para entonces, los mapuches comenzaban a seguir las estrategias ideadas por Lautaro, joven guerrero que había sido servidor del mismo Valdivia. Este enseñó a sus compañeros a atacar a los enemigos en forma se sucesivas cargas, de forma de ir agotando a los españoles y teniendo siempre hombres de refresco y descansados. Esto fue lo que tuvo lugar en esta acción de guerra. Las primeras cargas fueron dispersadas por los españoles, pero, a medida que les iban atacando nuevos grupos de enemigos, los primeros empezaron a sufrir pérdidas y a sucumbir a los efectos del cansancio. De esa forma comenzó la fuga de los europeos; Valdivia, por su parte, se alejó acompañado de un clérigo de apellido Pozo, pero sus caballos se atascaron en una ciénaga, donde fueron tomados prisioneros. Llevados al campamento de los jefes indígenas, Valdivia prometió abandonar sus tierras a cambio de su libertad; sin embargo, los indígenas no solían perdonar la vida a sus enemigos y menos ahora cuando estaba muy fresco el recuerdo de la dominación que sobre ellos hicieron los españoles. Valdivia fue martirizado con torturas y terminó muriendo por extenuación.[1]

Por
Eduardo Arriagada A.
Historiador PUC.
Academia de Historia Militar.

*NOTAS*

[1] Diego Barros Arana, Historia General de Chile. Tomo I. Santiago, Rafael Jover (Editor), 1884, páginas 426 – 437.