COMBATE NAVAL DE CASMA

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Sábado, 12 Enero, 1839

12 de Enero de 1839

El Ejército Confederado por fin se encontraba en el área del callejón de Huailas, pero sin duda no estaba derrotado aún. Se encontraba bien provisto y con recursos a la mano a los que acceder para enfrentar mejor la campaña. Por su parte, el Ejército Restaurador también se encontraba provisto, pero sus recursos no durarían por mucho tiempo. Esto motivó una junta de guerra en casa del presidente Gamarra, el día 12 de enero, que concluyó que, considerando que las provisiones no durarían mucho más y que ya las tropas comenzaban a sufrir distintas enfermedades, debía adoptarse la ofensiva sin más dilación y no esperar que el general Santa Cruz diera el primer golpe.

Todo parecía indicar, no obstante, que el mariscal Santa Cruz no estaba muy interesado en ofrecer un combate, a favor de esperar a que el hambre y las enfermedades acabaran o debilitaran antes las tropas de su enemigo, como en efecto comenzaba a suceder. Es en este contexto, mientras se discutían estas decisiones, tanto las propias como las del enemigo, que al anochecer del mismo día 12 de enero llegaron noticias sobre el triunfo en un combate naval en Casma, donde una pequeña flotilla de naves chilenas había hecho frente a los corsarios del Ejército Confederado.

Para contextualizar este combate, debemos saber que tiempo antes la flotilla corsaria, comandada por Juan Blanchet, habría emprendido ya una expedición previa en la que había obtenido un importante botín. Se encontraba en su segunda incursión causando un derrotero de estragos, con el propósito de llegar a Paita, pero al llegar a Santa “les salió al encuentro el comandante Simpson, aunque solo disponía de dos barcos con los que poco antes se había apostado en aquél puerto. En el momento de estallar los primeros fuegos del combate, en medio de una atmósfera brumosa, llegaba el capitán Bynon, quien, según ya referimos, sabedor del movimiento de los corsarios, había resuelto regresar del Callao con su división en amparo de la marina chilena.”[1] El choque del combate fue notable. Bynon arremetió con todo y esto generó la huida de los corsarios hacia el sur, pero por más esfuerzos que puso, no pudo darles alcance, aunque sí capturar el transporte San Antonio, que llevaba prisioneros tomados en incursiones anteriores.

El peligro era evidente y se temía que los corsarios concentrasen sus esfuerzos en las desprotegidas costas chilenas, por lo que el mismo Bynon se dio a la tarea de patrullar las aguas en busca de sus enemigos. Por otro lado, el comandante Simpson comenzó a prepararse en la caleta de Casma con tres barcos[2] , proveyéndose de leña e incluso bajando un piquete del regimiento Carampangue a tierra al mando del teniente Andrés Campos, a quienes les pidió que se apostaran en altura para defensa de la caleta y de las naves allí apostadas. Por su parte, la flotilla corsaria también incurrió en preparativos tras el primer encuentro con Bynon y Simpson. Había retornado al Callao a proveerse de recursos y así salieron de dicho puerto con cuatro barcos[3] provistos de personal bien preparado y todo tipo de pertrechos, volviendo así a las andanzas.

Y sucedió finalmente que los contendores se encontraron cara a cara justamente en Casma, aquél 12 de enero. Hacia el mediodía “un vigía daba parte de que se columbraban velas al parecer enemigas. Era la escuadrilla capitaneada por Blanchet.”[4]

Rápidamente se dispusieron las naves para presentar combate y Simpson no tardó en enviar un correo por tierra comunicando a sus superiores sobre la situación que enfrentaba. Dos horas más tarde comenzaba un intenso combate, en el que las naves corsarias arremetían contra las chilenas con toda la intención de abordarlas y hacerlas presas de sus correrías. Los choques entre las naves no se hicieron de rogar, tampoco los fuegos, ambas partes decididas a vencer y a no dejarse derrotar. Ramón Sotomayor Valdés describe que “en el primer choque perdió la Confederación todo su aparejo de proa, en tanto que recibía el fuego inmediato que desde la cubierta le hacían los tripulantes de la Edmond y del Arequipeño y el que, a mayor distancia, le enderezaban la Mexicana con sus dieciocho cañones y al Perú. Pero el vivo fuego de las baterías y tropa de los barcos de Simpson inutilizó tamaños esfuerzos.”[5] No pudieron tomarse la nave que comandaba Simpson, por lo que los esfuerzos se concentraron en otra, la Santa Cruz, que tampoco pudieron tomar por asalto. Fueron dos horas intensísimas de combate, en el que las armas de Chile prevalecieron por sobre los corsarios de la Confederación Perú – Boliviana. Se sucede la captura del Arequipeño, con setenta prisioneros, muchos de ellos heridos, y que había sufrido daños considerables y numerosas bajas, entre ellas las de su propio comandante. Las otras naves corsarias, al ver el combate perdido y la evidente derrota sufrida, huyeron de Casma llevándose consigo a sus muertos, entre los que se contaba al mismo Juan Blanchet.

Debido a los daños sufridos, Simpson no pudo salir en persecución de sus enemigos.

ACADEMIA DE HISTORIA MILITAR

NOTAS AL PIE
1. Sotomayor Valdés, Ramón. “Historia de Chile bajo el Gobierno del general don Joaquín Prieto. Tomo III.” Editorial Universitaria. 1ª edición. Santiago de Chile, 1980. p. 175
2. Se trataba de la “Confederación”, la “Valparaíso” y la “Santa Cruz”.
3. Se trataba de la “Edmond”, el “Arequipeño”, la “Mexicana” y la goleta “Perú”.
4. Sotomayor Valdés. Op. Cit. p. 476
5. Ídem. p. 477

PARTE DE SIMPSON AL GENERAL BULNES DADO EN CASMA A 13 DE ENERO DE 1839, SEGÚN CITA RAMÓN SOTOMAYOR VALDÉS.

“(…)
De nuestra parte ha habido seis muertos y dos heridos en la Confederación; dos muertos y seis heridos en la Santa Cruz, y alguna jarcia averiada en ambos buques. La Valparaíso sin novedad… Concluyo recomendando altamente el ardoroso y patriótico comportamiento de los señores comandantes de la Santa Cruz y Valparaíso, y en general a los bravos que componen nuestras tripulaciones, y la guarnición Carampangue al mando del teniente de la primera compañía del mismo don Andrés Campos, todos los que, a pesar de su corto número, se manifestaron con entusiasmo y denuedo hasta los últimos
momentos de dispersar escarmentados a los enemigos.

No he podido menos que ascender en el mismo acto del combate al guardiamarina don Domingo Prieto al grado inmediato de teniente 2º, al cabo 1º de la 1ª compañía del Carampangue José María Arestey a sargento 2º y al soldado de la misma, Tomás Cuevas a cabo, esperando que sea de superior aprobación este justo premio al valor.

El coronel graduado, comandante de ingeniero [sic] don Santiago Ballarna que se halla a mi bordo por enfermo, me ha acompañado con serenidad en el acto del combate.”[6]

NOTAS AL PIE
6. Ídem. Nota al pie. p. 477