BATALLA DE CHORRILLOS

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Jueves, 13 Enero, 1881

13 de enero de 1881

Transcurriendo la Guerra del Pacífico, comenzaba el año de 1881 y estaba teniendo lugar la Campaña de Lima, dentro de la cual esta batalla fue la primera de las dos que abrieron las puertas de dicha ciudad para las tropas chilenas. El campamento del Ejército de Operaciones del Norte se ubicaba en el valle del río Lurín, situado hacia el sur – este de Lima. Desde allí se planificó el ataque a la línea fortificada y artillada que partía en el Morro Solar, y que corría por las alturas de una cadena de cerros que se desprendía desde el morro ya mencionado, avanzando primero hacia el este y luego hacia el norte; dentro de dicha cadena había dos pasos que comunicaban la cuenca del río Lurín con el valle regado de Lima, el cual se situaba detrás de esas alturas: eran el abra de Santa Teresa (ubicado en el lado sur de la cadena de alturas) y el abra de San Juan (situado en la parte oriental de la misma cadena). Precisamente, en toda esta línea se desplegaba el Ejército de Línea peruano.

El ataque fue planificado para el día 13 de enero en la madrugada, de forma que constituyera una sorpresa; sin embargo, no fue así, ya que las fuerzas peruanas sabían que sus homólogas chilenas se lanzarían contra ellas de un momento a otro. El general en Jefe, Manuel Baquedano, dispuso que la división comandada por Patricio Lynch atacara las tropas peruanas mandadas por el coronel Manuel Iglesias (que constituía la derecha peruana, apoyada en su flanco derecho en el Morro Solar y que defendía el abra de Santa Teresa), mientras que la división bajo el mando del general Rafael Sotomayor debía atacar la división del coronel Cáceres (que constituía el centro peruano y que defendía el abra de San Juan y sus alturas inmediatas); finalmente, la división del coronel Pedro Lagos debía impedir que la división del coronel Dávila (que constituía la izquierda peruana) y las reservas que se hallaban estacionadas en la línea de Miraflores auxiliaran a los defensores del último paso. Una división quedaría de reserva y estaba bajo la disponibilidad directa del General en Jefe, quien le indicaría los puntos que era necesario auxiliar durante la batalla. Se observa que el mayor esfuerzo de guerra estaba en manos de las divisiones comandadas por Patricio Lynch y por Emilio Sotomayor.

En la madrugada del día 13 de enero, las tropas de Patricio Lynch se fueron acercando a las líneas peruanas, mientras que inexplicablemente la división de Sotomayor se atrasó en su partida; la división de Lagos, que estaba subordinada a la anterior, se le adelantó y se ubicó en el terreno situado al norte del abra de San Juan. No tardó mucho tiempo para que esta sorpresa se frustrara y comenzó el fuego sobre la división de Lynch, como a las cinco de la madrugada; en vista de que la división de Sotomayor no se presentaba, el general Baquedano dispuso que la Reserva dirigida por el coronel Arístides Martínez auxiliara a Lynch y a sus hombres. En ese momento apareció la primera brigada de la división de Sotomayor, comandada por el coronel José Francisco Gana, la que también comenzó a auxiliar a la división de Lynch. Estos auxilios fueron muy oportunos, por lo cual la tarea para los cuerpos chilenos se hizo más fácil, y lograron desarmar la línea y dispersar las fuerzas del coronel Iglesias, de las cuales una parte se fugó hacia el valle, otra se encerró en el balneario de Chorrillos y la mayor parte acudió al Morro Solar. La batalla había concluido por este lado.

Yendo ahora al centro de la línea peruana, como se dijo, la segunda división de Sotomayor se hallaba atrasada, pero finalmente se desplegó frente al abra de San Juan. Los cuerpos chilenos acometieron en forma frontal con sus pares peruanos, siendo el combate muy intenso, pero la línea peruana logró ser desarmada, mientras que el abra de San Juan fue abierto por la brigada de Gana.

Una vez tomada la línea Santa Teresa – San Juan, las fuerzas del coronel Iglesias seguían resistiendo en el Morro Solar, el cual estaba muy bien fortificado y artillado. El ascenso de parte de los cuerpos chilenos fue muy penoso y hubo muchas pérdidas humanas; para colmo de males, incluso se acabaron las municiones, por lo cual los chilenos tuvieron que retroceder. Las fuerzas de Iglesias comenzaron a perseguir a los cuerpos chilenos, los cuales recibieron un buen refuerzo que hizo que los peruanos nuevamente se replegaran en el cerro. Nuevamente los chilenos tomaron la ofensiva, hasta lograr tomar el Morro Solar.

Durante esta batalla, la división de Lynch fue la tuvo que soportar el mayor esfuerzo de combate.

Venía quedando la toma del balneario de Chorrillos. Una vez atravesado al abra de San Juan, el general Baquedano ordenó que toda la división de Sotomayor más otros cuerpos se dirigieran a Chorrillos, donde el combate se desarrolló en cada calle y en cada vivienda. A las dos de la tarde, el poblado ya estaba tomado.

Puede decirse que las tres etapas componentes de la batalla de Chorrillos fueron: primero, la toma de la línea Santa Teresa – San Juan; segundo, la toma del Morro Solar; y tercero, la toma del balneario de Chorrillos. Se trató de una batalla muy sangrienta, en la cual el Ejército chileno tuvo más de tres mil bajas (más de 600 muertos y más de 2.500 heridos) correspondiendo la mayor parte de ellas a la división de Patricio Lynch.(1)

Por
Eduardo Arriagada Aljaro
Historiador PUC

FUENTE:
1.- Gonzalo Bulnes, Guerra del Pacífico. De Tarapacá a Lima. Valparaíso, Sociedad Imprenta y Litografía Universo, páginas 639 – 677.