COMBATE DE LOS ÁNGELES

Formulario de búsqueda

Lunes, 22 Marzo, 1880

COMBATE DE LOS ÁNGELES.

22 de marzo de 1880.

Durante la Guerra del Pacífico y en el contexto de la campaña de Moquegua, una división chilena comandada por el general Manuel Baquedano había ocupado la población de este último nombre, por lo que su respectiva guarnición se replegó hacia la cuesta de Los Ángeles. Este último lugar corresponde a un accidente geográfico consistente en una cuchilla que se desprende de la cordillera de los Andes en dirección de este a oeste, presentando sus tres costados como bordes acantilados. Por su borde lateral sur corría la quebrada de Tumilaca, mientras que por el norte se desprendía el paso de los Guaneros. En la cumbre de esta cuchilla había una explanada en la cual se estableció la mencionada guarnición peruana, cuyos efectivos correspondían a una cifra situada entre los mil trescientos y los mil quinientos hombres. El jefe militar peruano, coronel Andrés Gamarra, repartió sus tropas por entre los tres frentes que poseía su posición.

Por su parte, el general Baquedano dispuso el ataque a esa posición por sus tres costados. El ataque por el frente tenía como fin la distracción de los peruanos, ya que los que vendrían tanto por el norte como por el sur serían los más importantes. La división del coronel Mauricio Muñoz atacaría por el costado sur, mientras que por el norte atacaría el batallón Atacama, comandando por el teniente coronel Juan Martínez.

La división del coronel Muñoz comenzó su marcha en la noche del 21 de marzo de 1880, pero se extravió y solo después pudo encontrar su camino. Comenzaba aclarar el día siguiente (22 de marzo), y los efectivos peruanos advirtieron la presencia de las tropas chilenas, por lo cual rompieron los fuegos sobre estas últimas. Los hombres de la división chilena de Muñoz hicieron denodados esfuerzos por alcanzar la cumbre de este accidente geográfico, los que se vieron concretados a duras penas y bajo el fuego de las armas peruanas; mientras tanto, Baquedano bombardeaba el frente de la posición peruana con su artillería.

El ataque decisivo vino por el norte y Juan Martínez emprendió la marcha con sus hombres el mismo día 21 de marzo, a las nueve de la noche. Este cuerpo también se extravió en la oscuridad, encontrándose además con un piquete peruano que había bajado desde las alturas para espantar a los caballos pertenecientes a uno de los cuerpos chilenos, los que pastaban cerca de esta cuesta por donde avanzaban los atacameños. Tanto peruanos como chilenos no pudieron reconocerse mutuamente debido a la confusión, por lo cual el plan estratégico de sorpresa del general Baquedano pudo quedar intacto. Los efectivos chilenos del Atacama pudieron ascender la cuesta del lado norte con mucha dificultad, logrando alcanzar la explanada situada arriba y atacar a los soldados peruanos, quienes huyeron hacia el oriente, donde se situaba el pueblo de Torata.

Tanto el coronel Muñoz y sus hombres, como el general Baquedano y los suyos pudieron subir por las cuestas, dando inicio a la persecución, la cual no dio mayores resultados, debido al cansancio de los infantes chilenos y porque el suelo era poco adecuado para la marcha de la caballería.

De esta forma, aquella posición cayó rápidamente en manos chilenas.

El general Manuel Baquedano quedó muy prestigiado militarmente con esta acción de guerra, mientras que el batallón Atacama recibió una felicitación especial, ya que este triunfo dependió bastante del hecho de que esta última unidad pudo escalar la senda de Guaneros sin ser sentida y en forma muy precisa en cuanto al tiempo que demoró en efectuarlo .

Por
Eduardo Arriagada A.
Historiador PUC.
Academia de Historia Militar.

Notas al Pie:
1.- Gonzalo Bulnes, Guerra del Pacífico. Tomo II. De Tarapacá a Lima. Valparaíso, Sociedad Imprenta y Litografía Universo, 1914, páginas 221 – 232.