CAPTURA DE CARELMAPU

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Lunes, 29 Marzo, 1824

CAMPAÑAS DE CHILOÉ

RESEÑA SOBRE LA CAPTURA DE LA BATERÍA DE CARELMAPU

29 DE MARZO DE 1824

En el contexto de las campañas sobre Chiloé, estando Ramón Freire acechando a los realistas en el archipiélago, éstos se aprestaron para defender sus posiciones. Cabe mencionar que los patriotas habían convenido tomar la isla grande de manera tal de sorprender al gobernador Antonio de Quintanilla y Santiago sin tropas que pudieran hacerles frente. Mas, esto no fue posible, pues Quintanilla tuvo noticias de antemano sobre estos preparativos y estuvo a tiempo de tomar las precauciones que demandaban las circunstancias. En vista de lo anterior, Freire tuvo que cambiar ligeramente los planes proyectados.

Entre los encuentros que se suscitaron bajo estas circunstancias, se encontró la captura de la batería de Carelmapu, sucedida el 29 de marzo de 1824. La primera columna destinada a operar en la región continental que se puso en marcha, estaba al mando del sargento mayor don Manuel Riquelme Vergara, y contaba con doscientos ochenta hombres de la guardia de honor y un cañón de montaña.

Esta fuerza cruzó el 28 de marzo el canal de Chacao a bordo del bergatín Galvarino, con las intenciones ciertas de desembarcar en las cercanías de Carelmapu. En este sector, tenían los realistas una fuerza de trescientos hombres al mando del comandante español don Tadeo Islas, un hombre rudo quien ya antes se había enfrentado a fuerzas patriotas. No obstante, este militar “aunque muy activo, sea por incapacidad militar, o por la mala calidad de su tropa, no pudo oponer una resistencia regular a la columna agresora.” (1)

El fuego del cañón bastó para dispersar a los defensores realistas que intentaban evitar el desembarco y al día siguiente, tras un pequeño combate que costó la vida de dos patriotas, don Manuel Riquelme tomó posesión de la batería de Carelmapu. Tras asegurar esta posición, Riquelme continuó la marcha al norte, por bosques y fangales, alcanzando a las fuerzas enemigas estacionadas en el fortín de San Francisco Javier, en las proximidades del río Maullín, en donde las tropas realistas terminaron por desbandarse. El comandante Islas, incapaz de defender la región de la agresión patriota, “logró refugiarse en los bosques del lado oriental con algunos de sus soldados, llegar a Calbuco y de allí pasar a Chiloé a dar cuenta de su derrota, y a reincorporarse al ejército del rey.” (2)

Por
Carolina Herbstaedt M.
Historiadora UAI
Academia de Historia Militar

Notas al Pie:
1.- Barros Arana, Diego. “Historia General de Chile. Tomo XIV.” Josefina M. v. de Jover Editora. Santiago, 1897. pp. 289 – 290.
2.- Ídem. p. 290.